Wednesday, September 10, 2008

Mensaje de Reflexion

“Hermanos si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tu también seas tentado.

Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.”

Gálatas 6:1-2

Mirando hacia el interior de la vida cristiana, podemos meditar en este mensaje que instruye nuestras vidas como uno de los dos más grandes mandamientos, el amor hacia nuestro prójimo.

Que excelente amor nos permite demostrar Cristo, cuando dentro de la congregación, la célula y por su puesto nuestra familia, las debilidades evidentes de otros son tan importantes para nosotros, o para mí por ponerme de ejemplo.

Que tarea, pues es muy fácil amar cuando así queremos, y aun mas felicitar a alguien cuando ha hecho algo bien. “Hermano que buena palabra nos diste”, “que bien predicas”, “que buena enseñanza”, “¡oye—que testimonio!” Sin embargo, por todo lo contrario, que difícil es decirle a alguien, se te paso la mano hermano amado, me perece que te excediste en ese comentario que daño a cierta persona, pareces rebelde a la autoridad cuando te escucho, ¿es en verdad esto lo que la cita bíblica escrita por pablo a los gálatas nos refiere? Deberíamos ir por ahí restaurando las faltas de algunos.

En el ejemplo de Cristo, la búsqueda de andar como espirituales, y ser mansos, la entrega por poner a aprueba nuestras propias obras antes que mirar las de los demás, el procurar llevar la carga de otros, aguantar así también dicho la debilidad de los demás; habría de ser nuestras prioridad, muchísimo antes de aun pensar en corregir a otro, aunque si en algún momento el Espíritu Santo no lo indica, deberíamos restaurar a otros con amor.

Yo le daría tres vueltas al estadio de los tiburones rojos( y no tengo condición física), amaría al débil, miraría mis propias debilidades, y oraría mucho antes de ir a una persona y restaurarle en su falta.

El señor nos lo pone muy fácil, y nos hace saber que vivimos en espíritu y no como carnales, aunque cada mañana este cuerpo de humanidad nos recuerde que seguimos bajo la piel, lo tomo para mi, elijo amar y llevar las cargas de otros, tanto como necesito que me amen y lleven mis cargas lo que están alrededor mío, y bueno si un día me toca el ser encontrada en una falta y por lo tanto ser restaurada, decido aceptar con amor el consejo, la restauración o la exhortación, tomándolo en el espíritu como de Dios.

Gracias a Dios que vivimos rodeados de personas que nos aman, a las que podemos amar, gracias que no somos superman, si no hijos de Dios, seguidores e imitadores de Cristo capaces de amar y ser amados espiritualmente.

Os dejo esta palabra de reflexión que en estos días ministra nuestras vidas, esperamos sus comentarios, o sus referencias, queremos saber que la recibieron, sigamos en contacto, les amamos.

AARON Y MARY CARMEN PUGH

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